16 de marzo de 2012. Bicentenario de la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo.

-Por el Dr. Luis Raffo.

 

A los 34 años de edad y el grado de Teniente Coronel de Caballería, luego de una escala en Londres, para adquirir su emblemático sable corvo, llegó desde España a Buenos Aires don José de San Martín.

En 16 de marzo de 1812, el Gobierno Superior Provisional, constituido por Feliciano Antonio Chiclana, Manuel de Sarratea y Bernardino Rivadavia lo designó Comandante del Escuadrón de Granderos a caballo cabiéndole la tarea de organizar un Regimiento.

El objetivo que se impuso San Martín, fue dotar de una unidad militar ejemplar, con los mejores soldados y oficiales. Estaría conformado por cuatro escuadrones de tres compañías cada uno. Seleccionando personalmente a cada integrante.

Estipuló un estricto código de disciplina bajo el nombre de Código de honor sanmartiniano. Fijando para sí la política de predicar con el ejemplo.

El origen del nombre del Regimiento está basado en el legendario Régiment de Granadiers á Cheval de la Garde Impériale de Napoleón Bonaparte. Eligió ese "perfil", con la finalidad de constituir una fuerza de élite, destinada a superar en todos sus puntos al ejercito realista y que sirviera como ejemplo al resto de las fuerzas.

El uniforme estuvo inspirado en el de los soldados reales de Suecia. Diferenciados los jefes y oficiales por el sombrero falucho, gorra azul chata sin visera y de galón ancho. Y la tropa gorra azul de pastel sin visera o casco sencillo con carrillera de metal escamado y un pompón verde, cambiado luego por el penacho punzó alto.

El general San Martín instruyó a todos sus subordinados en el uso del sable corvo. De gran efecto letal. De un solo golpe partían la cabeza de su enemigo como una sandía. Esta característica hizo cundir el temor en las tropas realistas.

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El bautismo de fuego de este nuevo Regimiento fue el 3 de febrero de 1813 en San Lorenzo, provincia de Santa Fé.

Allí con 120 granaderos, San Martín aguardó a las tropas realistas que lo duplicaban ampliamente. Amparado por los muros del convento de San Carlos, dispuso la división de sus fuerzas en dos escuadrones. Arengó a sus hombres. A la señal del clarín se lanzaron sobre los enemigos, quienes sólo atinaron a replegarse en forma desorganizada. Intentaron repeler la efectiva carga patriota, pero nada pudieron hacer.

En el desarrollo del combate el soldado Juan Bautista Cabral, viendo en peligro la vida de su Comandante, que había quedado atrapado bajo su caballo y sin posibilidades de movimiento o defensa, impidió, a costa de su propia vida, que bayonetas enemigas hirieran al Libertador. Sacrificando así, su propia vida en pos de la de su jefe. Así expresó la frase tan difundida -Muero contento, hemos batido al enemigo!-

Los granaderos triunfaron rápidamente y las fuerzas enemigas escaparon del campo de batalla dejando artillería, muertos y heridos. Se inscribió así la primera victoria en la guerra de emancipación argentina, al mando del Regimiento de Granaderos a Caballo el General don José de San Martín.

En el año 1907 el Regimiento de Granaderos a Caballo fue designado Escolta Presidencial de la República Argentina.

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CONVENTO DE SAN CARLOS

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COMBATE DE SAN LORENZO.

BAUTISMO DE FUEGO DEL REGIMIENTO DE GRANADEROS A CABALLO, DE SAN MARTÍN.

 

“De lo que mis Granaderos son capaces,  solo lo sé yo.
Quien los iguale habrá; quien los exceda, no.”

-Gral. Don José de San Martín-

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