ORIGEN DEL NOMBRE DE LAS TIERRAS DE “SAN LORENZO” -Por Noe Zenón Suárez Casielles.

SAN MARTÍN Y EL COMBATE DE SAN LORENZO.

ORIGEN DEL NOMBRE: SAN LORENZO.

 

Las tierras de San Lorenzo, allí donde se encuentra el antiguo Convento de San Carlos Borromeo, a orillas del río Paraná, a una distancia de unos 30 kilómetros aproximadamente de la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fé.

Sobre ese campo que coronó la Gloria de San Martín y sus Granaderos a Caballo, descansan las cenizas de los inmortales granaderos allí caídos, declarado Monumento Nacional desde 1940, el Convento y el Campo de la Gloria.

“Tentativas de Poblamiento…La cuarta tentativa con la llegada de las tropas exploradoras de Jerónimo Luis de Cabrera al mando del Teniente de Gobernador Don Lorenzo Suárez de Figueroa, en 1578 al lugar que luego sería San Lorenzo. Al bajar Juan de Garay a estas latitudes, generaría un pleito por la posesión de estas tierras entre las dos corrientes colonizadoras, el que se dirimió a favor de Garay.” De trabajo de investigación, “El Legendario Paraje de Desmochado Afuera”. Evaristo Aguirre.

De Argentina Histórica,  “ Este Don Lorenzo, que dejara su nombre al famoso pago inmortalizado andando el tiempo por San Martín y sus granaderos, era hijo de Luis Ponce de León y de Catalina Cabrera…”.

Como podemos leer en “Actas de Cabildo de Santa Fe periodo XVI a XIX. Santa Fe de la Vera Cruz- República Argentina.”

“En Santa Fe el día 19 DE Febrero de 1590… Tomo II Primera serie…

Lorenzo Suárez de Figueroa presenta una provisión real por la que se le acuerda el título de Juez de bienes de difuntos en las provincias de Tucumán y Paraguay”.

En otra acta con la misma fecha y Tomo: “Transcripción del Título de Juez de bienes de difuntos en las provincias del Tucumán y Paraguay, a favor de Lorenzo Suarez de Figueroa, y las presentaciones en los cabildos de La Plata, Santiago del Estero y Córdoba. Se admite y jura dicha provisión real…”. Programa ADAI- Archivo General de la Provincia de Santa Fé.

Como podemos ver, fue un nombre que se arraigó en el lugar, donde hubo un puesto de estancia, y luego da origen al nombre del pago, al Campo de la Gloria y a la ciudad de San Lorenzo, en tierras de la provincia de Santa Fe, en nuestra querida República Argentina.

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Firmeza de un soldado, anécdota del general San Martín

Un día, vistiendo sus ropas militares, llega el general San Martín al laboratorio de explosivos de su ejército, con el propósito de inspeccionar esa dependencia. Pero he aquí que el centinela de guardia le impide la entrada, cumpliendo precisamente órdenes severas del mismo general, por las cuales no se debía dejar pasar a nadie que vistiera uniforme. Como San Martín insiste en querer pasar, el centinela, con admirable firmeza, apunta hacia el pecho de aquél su bayoneta.

— ¿Pero acaso no me conoce usted? –le pregunta el general con áspera entonación.

–Sí, mi general –responde éste, cuadrándose.

Terminada la visita de inspección, y ya en su despacho, San Martín no dice entonces una sola palabra. Se dirige a la trastienda, cambia sus ropas militares por otra civiles y vuelve al lugar.

— ¿Puedo pasar ahora soldado?– pregunta

—Sí, mi general—responde éste, cuadrándose.

Terminada la visita de inspección, y ya en su despacho, San Martín requiere la presencia de aquél soldado, quien, no obstante haber cumplido con su deber, esperaba ser castigado. Pero apenas se halla en presencia del general, éste le dice:

— Le felicito por su comportamiento, y en premio sírvase aceptar esta onza de oro. ¡ Soldados como usted son los que necesita el Ejército de la Libertad!.

 

Fte: Anécdotas recopilados por A.E.Noé

Aniversario del fallecimiento del Gral. Don José de San Martín en la localidad de Labardén

En ocasión del 163º aniversario del fallecimiento del Gral. San Martín, la Asociación Cultural Sanmartiniana fue invitada por la Dirección de la Escuela Primaria Nº 5 de la localidad de Labardén, Provincia de Buenos Aires.

En la oportunidad estuvieron presentes, el Presidente Dr. Luis Raffo, el Vicepresidente Sr. Noé Zenón Suárez y miembros de nuestra Asociación, el Dr. Francisco Stea y el Rvdo. Padre Edgardo Herrera, siendo recibidos en la oportunidad, por la Directora del establecimiento y  autoridades municipales, Sr. Intendente Enrique Loubet, miembros del Consejo Deliberante de Guido y Comunidades Educativas locales.

DISCURSO DEL PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN CULTURAL SANMARTINIANA DE DOLORES, Dr. Luis Raffo

Bicentenario de la batalla de San Lorenzo. Inicio de la emancipación americana. 1913-2013

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            Cien granaderos, recién iniciados, derrotaron a doscientos cincuenta realistas bien armados, en una batalla que duró poco más de quince minutos, desarrollada en 3 de febrero de 1813. Esta incursión que parece un hecho sencillo y sin trascendencia, generaría respeto y temor en los enemigos por el glorioso Regimiento de Granaderos, creado por el general José de San Martín y sería el comienzo de la independencia americana.
            Vuelto a la Patria con el cargo de Teniente Coronel de Caballería, a los 34 años de edad, al general Don José de San Martín, le cupo la tarea de organizar un Regimiento, así dispuesto por el Superior Gobierno Provisional.
            San Martín se impuso el objetivo de dotar una unidad militar ejemplar, con los mejores soldados y oficiales. Lo formó con cuatro escuadrones de tres compañías cada uno. Seleccionando personalmente a cada integrante. Estipuló un estricto código de disciplina bajo el nombre de Código de honor sanmartiniano. Fijando para sí la política de predicar con el ejemplo. Con la finalidad de constituir una fuerza de élite, destinada a superar en todos sus puntos al ejército realista y que sirviera como ejemplo al resto de las fuerzas.
            El nombre del regimiento está basado en el legendario Régiment de Granadier á Cheval de la Garde Impériale de Napoleón Bonaparte. El uniforme estuvo inspirado en el de los soldados reales de Suecia.
            San Martín instruyó a todos sus subordinados basándose en su propia experiencia y en especial la formación de la caballería, dejando de lado el combate por el fuego,  reemplazándolo por la carga, con el –uso exclusivo de arma blanca- en este caso el  sable corvo. Arma de gran efecto letal. Como se comprobaría en el bautismo de fuego.
            En el Río de la Plata los marinos de Montevideo hostilizaban todo el litoral argentino. En octubre de 1812 fueron cañoneados, asaltados y saqueados los pueblos de San Nicolás y San Pedro.
            Alentados por el éxito los realistas extendieron sus hostilidades con la finalidad de remontar el rio  y destruir Rosario y Punta Gorda.  Disponiendo el gobierno de Buenos Aires que los granaderos a caballos protegiesen las costas del Paraná.
            La expedición naval realista penetró a mediados de enero de 1813, primero por San Nicolás, llegando a fin de mes a Rosario. Desembarcando para requerir víveres a los frailes.
            Mientras San Martín, a marcha forzada, llegaba con su columna el 2 de febrero a la Posta de San Lorenzo. Recorrió los cinco kilómetros que lo separaban del Convento de San Carlos. Arribando esa misma noche.
            Todas las celdas estaban desocupadas, ningún rumor se sentía en los claustros. Tras cerrar las puertas, los escuadrones echaron pie a tierra. Nadie encendería fuego ni hablaría en voz alta.
            Durante la noche descansaron las tropas. A la mañana siguiente, al rayar la aurora, San Martín subió por última vez a la espadaña del Convento provisto de su anteojo militar. Observó al frente una planicie adecuada por una maniobra de caballería. Extendiéndose unos trescientos metros hasta la playa.
            A poco de las cinco de la mañana las tropas realistas tocaban tierra, bien armadas y se organizaban en dos columnas, en disposición de combate.
            El general San Martín se puso al frente de sus granaderos arengando a quienes conduciría por primera vez al combate y a la victoria. Luego tomó el mando del segundo escuadrón y dio el primero al capitán Justo Bermúdez que atacaría por el flanco derecho. A la señal del clarín se lanzaron por ambos flancos sobre los enemigos. Sable en mano y en el aire de carga, tocaba “a degüello”.
            Las cabezas de las columnas españolas sorprendidas, no podían organizarse. Se replegaron y rompieron un nutrido fuego contra los granaderos. Soportaron así la primera carga, pero no la segunda. Sorprendidos, desconcertados y asustados por el letal efecto que producían los sables de los granaderos, abandonaron en  el campo de batalla su artillería y sus heridos.
            En el desarrollo del combate el soldado Juan Bautista Cabral, viendo en peligro la vida de su comandante, que había quedado apretado bajo su caballo y sin posibilidades de movimiento, impidió que bayonetas enemigas hirieran al Libertador. Sacrificando así, su propia vida en pos de la de su jefe. Allí, al recibir dos heridas mortales, gritó con entereza –muero contento, hemos batido al enemigo-
            San Martín suministró generosamente víveres frescos para los heridos enemigos y a la sombra de un pino añoso, firmó el parte de la primera victoria de su regimiento.
            Quedó así pacificado el litoral, dando seguridad a sus poblaciones. Base del ejército sitiador. Sirviendo esta batalla como inicio del camino hacia la emancipación y  libertad americana, más allá de su brillante estrategia que repitió posteriormente en Chile y Perú.
 
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Presidente de la Asociación Cultural Sanmartiniana de Dolores, Dr. Luis Augusto Raffo, junto a la GUARDIA “Combate de San Lorenzo” de la Escuela Primaria Nº 5 “José de San Martín”, de la localidad de Labardén.

LA NIETA DEL Gral. Don José de San Martín–Por el Dr. Luis Raffo.

La nieta del General don José de San Martín

Josefa  Dominga Balcarce.

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Francia la condecoró con la Legión de Honor.

 

San Martín tenía setenta años y vivía en Boulogne Sur Mer de las pensiones militares que cobraba de los países en los que había actuado. El dinero no siempre llegaba con regularidad.

Envejecía lentamente . Sus cabellos fueron blanqueándose; sus ojos se iban apagando por la ceguera. Le preocupaba su estrecha familia: su hija, Mercedes Tomasa San Martín y Escalada; su yerno, Mariano Severo Balcarce, hijo de su camarada de armas, y sus dos nietas, María Mercedes y Josefa Dominga.

Le enternecían sus nietas. María Mercedes, la mayor, nacida en Buenos Aires, tenía por entonces quince años en 1848 y diecisiete cuando el abuelo murió. Josefa Dominga, nacida en Francia el 14 de julio de 1836, tenía apenas doce cuando se trasladaron a Boulogne Sur Mer y catorce cuando falleció San Martín en 1850.

Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas, Mariano Balcarce fue representante de la Confederación Argentina ante Francia. Cuando, después del 11 de septiembre de 1852, la Nación quedó fracturada en dos entidades políticas, pasó a ser representante de la provincia de Buenos Aires. Esto duró hasta el Pacto de San José de Flores, el 11 de noviembre de 1859, por el que la unidad del país quedó restablecida. Terminadas sus funciones como representante, Balcarce se trasladó a la pequeña localidad de Brunoy, cerca de París, donde compró una casa.

En 1860, su hija mayor, María Mercedes, moría soltera antes de cumplir los 27 años. Sus aflijidos padres hicieron construir para ella una bóveda en el cementerio de esa villa y, el 21 de noviembre de 1861, trasladaron también allí al abuelo, para honrarlos juntos. Ese mismo año Josefa Dominga contrajo matrimonio con el diplomático mexicano Eduardo María de los Dolores Gutiérrez de Estrada y Gómez de la Cortina, con quien no tuvo descendencia. Mercedes, única hija del Libertador y madre de Josefa, falleció en febrero de 1875; el 20 de febrero de 1885, su esposo , Mariano Balcarce. Josefa Dominga y su esposo Eduardo quedaron solos en el castillo de Brunoy.

Con los años, se desarrolló en la nieta de San Martín un agudo sentido de solidaridad social. Todos los viajeros que llegaron hasta ella, la elogiaban por su manera de ser. Hablaba correctamente el español, que aprendió de sus padres siendo niña, puesto que era el idioma que hablaban en el hogar y conocía al detalle los sucesos de la patria lejana de ellos y de su abuelo. El 29 de noviembre de 1904 murió su esposo y quedó viuda y sola, a los sesenta y ocho años. Así habría de vivir aún veinte años más.

Siendo ya viuda, creó en Brunoy la Fundación Balcarce y Gutiérrez de Estrada, el 1° de diciembre de 1905, para dar albergue y alimentos a los ancianos de la región, que aún hoy se mantiene, y cuyos miembros honran su memoria. En 1914 estalló la guerra más sangrienta de la historia hasta ese momento. Josefa transformó su casa en "hospital de sangre" y atendió a los heridos que incesantemente llegaban desde el frente de lucha. Un día le avisaron que había llegado un carro con soldados alemanes y le preguntaron si podía pasar. Desde una ventana doña Josefa preguntó: "¿Son ellos heridos? Pues bien, éntrelos."

Al término de la contienda, Francia la condecoró con la Legión de Honor.

En el testamento hecho de su puño y letra, con rasgos firmes pese a sus ochenta y cuatro años, legó sus bienes en la Argentina, la patria soñada de sus padres, al Patronato de la Infancia. También donó parte de su patrimonio a sus sobrinos, a sus amigos, a sus albaceas.

La calle principal de Brunoy recuerda el nombre de Josefa Balcarce. Nuestro país aún le debe un merecido homenaje.

BANDERA DE LOS ANDES–Por el Dr. Luis Raffo

La bandera de los Andes, confeccionada por las damas mendocinas bajo la dirección de San Martín e inspirada en la imagen del escudo usado en la Asamblea de 1813.

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La tradición nos dice que Remedios Escalada de San Martín, Laureana Ferrari y otras damas mendocinas confeccionaron la Bandera de los Andes.

 

La Bandera de los Andes fue bordada por damas Patricias Mendocinas

Cuando el general José de San Martín estaba por finalizar la organización del Ejército de los Andes, en la provincia de Mendoza recibió la comunicación oficial de la declaración de la Independencia de las Provincias Unidas.
El Libertador entendió que era el momento oportuno para que sus tropas tuvieran un estandarte propio. Éste conservaría los colores creados por el general Manuel Belgrano y adoptados por la soberana Asamblea del Año XIII.
Fue así que las Damas Patricias mendocinas marcaron un hito en nuestra historia. Eran momentos de sumo patriotismo y las mujeres no estuvieron ajenas a ello. Los hombres se alistaban en los distintos batallones para engrosar el ejército que se instruía en el Plumerillo. En la ciudad, aquel dinámico fraile, Luis Beltrán, desde la Maestranza fundía balas y cañones. Desde el vecindario, las mujeres confeccionaban y teñían aquellos azules uniformes de granaderos que darían la libertad a los pueblos oprimidos por los realistas.
El general le explicó cómo debía ser aquella insignia. Tanto Remedios, la esposa del héroe, como las otras damas, estuvieron diseñando el modelo y al día siguiente, juntamente con otras señoras recorrieron la ciudad en busca de la tela necesaria. Casi milagrosamente la hallaron.Con la sarga blanca y azul cielo se confeccionó la enseña en dos fajas unidas verticalmente. La blanca hacia adentro y la azul cielo hacia fuera. El escudo central fue un bello testimonio que encerraba los emblemas de las manos unidas, la pica y el gorro de la libertad, coronado por un sol en la parte superior y orlado el conjunto con ramas de laureles, muchas de ellas bordadas por doña Remedios Escalada de San Martín.
De los abanicos de Laureana Ferrari sacaron gran cantidad de lentejuelas de oro, y también de una roseta de diamantes que pertenecía a su madre se sacaron varios de estos, con engarce para adornar el óvalo y el sol del escudo, al que pusieron varias perlas del collar de Remedios, quien se puso a coser la bandera, mientras Dolores Prat de Hiusi, Manuela Corvalán y Mercedes Álvarez prepararon las sedas y demás menesteres para bordar. Carecían de hilo de color piel para zurcir los brazos del escudo, entonces tuvieron la idea de desteñir con lejía el hilo rojo que también sirvió para el gorro Frigio. Doña Dolores utilizó una bandeja de plata para dibujar el óvalo sobre la tela y con estas ideas ya no tuvieron ningún obstáculo para impedir su confección.
El tiempo jugaba en contra de aquellas mujeres. Faltaban pocas horas para finalizar el plazo dado por el general San Martín. Pero, allí las entusiasmadas bordaban sin reposo y por fin a las dos de la mañana del día 5 de enero de 1817 estaban arrodilladas ante el crucifijo del oratorio, dando gracias a Dios por haber terminado.
Ese mismo día, agotadas por el cansancio de aquella labor y casi sin dormir, las Patricias acudieron a la ceremonia que se realizó a las 10 de la mañana en la plaza de la ciudad.
Una multitud de patriotas mendocinos se encontraba a la espera del acto más importante que tuvo el Ejército de los Andes, desde la Iglesia Matriz, ubicada en una de las esquinas de la Plaza Mayor, se encontraba adornada con gallardetes y distintos decorados patrióticos. Fue allí en donde se realizó la bendición de la Bandera de los Andes y San Martín ofreció a la Virgen su bastón de mando.
Luego de esta ceremonia, el Libertador tomó la insignia patria e hizo jurar a todos los soldados. Después, las huestes partieron al campo de instrucción. La festividad siguió todo el día y al caer la noche se iluminaron los edificios públicos. Posteriormente, se realizaron bailes que se prolongaron hasta altas horas de la madrugada.

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