ESCUELAS APADRINADAS POR LA ASOCIACIÓN CULTURAL SANMARTINIANA

La Asociación Cultural Sanmartiniana ha apadrinado en estos años a las Escuelas Primarias Nº 10 “Gral. Don José de San Martín” y a la Escuela Nº 27 (Rural) “Sargento Cabral”.

Este año tendrá el placer de apadrinar durante el Acto con motivo del Día del Libertador, que se realizará el Día 15 de agosto próximo, a la escuela rural de Educación Primaria Nº 25 “Remedios de Escalada” , con motivo de su 75º Aniversario.

Será un placer contar con la presencia de sus Comunidades Educativas y vecinos. Próximamente publicaremos Día y hora exacta de este Acto tan importante para nosotros y la comunidad toda de Dolores.

Sabemos la imporancia que le daba el Gral. Don José de San Martín a la Educación. Solo basta recordar las máximas que le dejó a su hija Mercedes:

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DOCUMENTO: Con su propia letra

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Testamento del Libertador José de San Martín

FUENTE: ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN

En copia realizado por su yerno Mariano Balcarce.

Boulogne Sur Mer. 28 de septiembre de 1850. Sala VII. Legajo 191.

Transcripción:

“En el nombre de Dios Todopoderoso, a quien reconozco como Hacedor del Universo: Digo yo, José de San Martín, Generalísimo de la República del Perú y fundador de su Libertad, Capitán General de la de Chile y Brigadier General de la Confederación Argentina que visto el mal estado de mi salud, declaro por el presente testamento lo siguiente:

Primero. Dejo por mi absoluta heredera de mis bienes habidos y por haber, a mi única hija, Mercedes de San Martín, actualmente casada con Mariano Balcarce.

2º. Es mi expresa voluntad el que mi hija suministre a mi hermana María Helena, una pensión de mil francos anuales y, a su fallecimiento, se continúe pagando a su hija Petronila, una de 250 hasta su muerte, sin que para asegurar este don que hago a mi hermana y sobrina, sea necesaria otra hipoteca que la confianza que me asiste, de que mi hija y sus herederos cumplirán religiosamente ésta, mi voluntad.

3º. El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina, Don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido, al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataron de humillarla.

4º. Prohíbo el que se me haga ningún género de funeral y, desde el lugar en que falleciere, se me conducirá directamente al cementerio sin ningún acompañamiento, pero sí desearía el que mi corazón fuese depositado en el de Buenos Aires.

5º. Declaro no deber ni haber jamás debido nada a nadie.

6º. Aunque es verdad que todos mis anhelos no han tenido otro objeto que el bien de mi hija amada, debo confesar que la honrada conducta de ésta y el constante cariño y esmero que siempre me ha manifestado, han recompensado con usura todos mis esmeros haciendo mi vejez feliz, y le ruego continúe con el mismo cuidado y contracción la educación de sus hijas (a las que abrazo con todo mi corazón), si es que, a su vez, quiere tener la misma feliz suerte que yo he tenido. Igual encargo hago a su esposo, cuya honradez y hombría de bien no ha desmentido la opinión que había formado de él, lo que me garantiza continuará haciendo la felicidad de mi hija y nietas.

7º. Todo otro testamento o disposición anterior al presente queda nulo y sin ningún valor.

Hecho en París, a veintitrés de enero del año mil ochocientos cuarenta y cuatro y escrito, todo él, de mi puño y letra.

José de San Martín

ARTÍCULO ADICIONAL: Es mi voluntad el que el Estandarte que el bravo español Don Francisco Pizarro tremoló en la conquista del Perú, sea devuelto a esta República (a pesar de ser una propiedad mía), siempre que sus gobiernos hayan realizado las recompensas y honores con que me honró su primer Congreso. José de San Martín Es copia del original, que queda depositado en el archivo de esta Legación. París, 28 de septiembre de 1850.

Mariano Balcarce.”

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9 de julio 1816-2014 – INDEPENDENCIA ARGENTINA

Gracias a todos los hombres de nuestra Patria que lucharon por ella. Nuestros Próceres amados como el Gral. Don José de San Martín y en ellos, a todos aquellos hombres sin nombre pero con coraje que dieron su vida y su sangre en los campos de la gloria, para que tengamos hoy esta Patria grande que supimos conseguir.

¡VIVA LA PATRIA!

San Martín urge a declarar la independencia

Desde la conformación del primer gobierno patrio, sin injerencia de España, se había desatado una larga guerra independentista, de la cual muy pocos se animaban a vaticinar de forma explícita cómo terminaría. No sólo por las dificultades económicas y la tenaz resistencia que podrían poner los ejércitos realistas; también porque no eran pocas y mucho menos desdeñables las diferencias internas en cuanto a cómo organizar el nuevo país, todavía inexistente, sin desestimar las formas en que se dirimían estos desacuerdos: golpes de mando, encarcelamientos, campañas militares, etc.

Aun así, sin consensos definidos y con grandes turbulencias, el proceso independentista avanzaba. En 1815 comenzaron a ser electos en las provincias los diputados que se reunirían en Tucumán para inaugurar un nuevo congreso constituyente, luego de la Asamblea del año XIII que había también permitido avances importantes. Entre las instrucciones que las provincias -no todas- daban a sus diputados, se encontraba la de “declarar la absoluta independencia de España y de sus reyes”.

El 24 de marzo de 1816 fue finalmente inaugurado el Congreso en Tucumán. El porteño Pedro Medrano fue su presidente provisional y los diputados presentes juraron defender la religión católica y la integridad territorial de las Provincias Unidas. Entre otros diputados, se encontraban Paso, Pueyrredón -quien sería pronto electo como nuevo Director Supremo-, Godoy Cruz, Laprida, Bulnes, Serrano y Malabia. Entretanto, el gobierno no podía resolver los problemas planteados: la propuesta alternativa de Artigas, los planes de San Martín para reconquistar Chile, los conflictos con Güemes y la invasión portuguesa a la Banda Oriental, entre otros.

Finalmente, cuando San Martín llamaba a terminar definitivamente con el vínculo colonial, una comisión de diputados propuso un amplio temario para su tratamiento. El 9 de julio de 1816 tocaba deliberar sobre la libertad e independencia del país. Se leyó el texto del acta y se preguntó a los presentes si querían que las provincias se declararan en libertad, escuchándose una a una las respuestas afirmativas y, más tarde, el coro unánime del “Nos, los representantes  de las Provincias Unidas en Sud América, reunidos en Congreso General…”.

Para difundir la noticia de la independencia, el Congreso envió por medio de chasquis, en carreta y a caballo, copias del Acta, de la cual se habían impreso 1500 en español y 1500 en quechua y aymara.

Al día siguiente, la pequeña ciudad tucumana fue escenario de un gran baile. En tanto, ese mismo día, en Córdoba, tendría lugar también el decisivo encuentro secreto entre el director Juan Martín de Pueyrredón y José de San Martín, venido desde Mendoza para convencer al gobierno central de la necesidad de emprender la campaña libertadora a Chile y, más tarde, al Alto Perú. Diez días más tarde, a propuesta de Medrano, los diputados agregarían a la declaración de la liberación de España la referente a “toda dominación extranjera”, y el 25 se adoptó oficialmente la bandera celeste y blanca.

Para celebrar la fecha de la independencia, recordamos los insistentes reclamos de San Martín, semanas antes del 9 de julio, llamando a romper de una vez y para siempre los vínculos coloniales.

Fuente: Carta de José de San Martín al diputado por Cuyo Godoy Cruz; en Ricardo Levene, El genio político de San Martín, Buenos Aires, Depalma, 1950.
Hasta cuándo esperamos declarar nuestra independencia. ¿No le parece a usted una cosa bien ridícula, acuñar moneda, tener el pabellón y cucarda nacional y por último hacer la guerra al soberano de quien en el día se cree dependemos? ¿Qué nos falta más que decirlo? Por otra parte, ¿qué relaciones podremos emprender, cuando estamos a pupilo? (…) Ánimo, que para los hombres de coraje se han hecho las empresas.”
José de San Martín
Fuente: www.elhistoriador.com.ar